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Educación sin violencia

¿Cómo educar sin violencia?

Cuando un niño recibe un grito, un golpe, o cualquier tipo de violencia, no lo estamos educando. Pero, ¿Qué hacer entonces si tu hijo se porta mal? La educación sin violencia es posible, desde la crianza respetuosa o disciplina positiva, hoy te lo contamos.

Debemos tener claro que tanto los castigos físicos, como las humillaciones e insultos son una forma de violencia y maltrato. No puede ser que el mismo comportamiento aplicado a un adulto nos parezca mal y cuando ocurre con un niño lo veamos correcto.

Muchas veces, cuando un adulto actúa de forma violenta hacia un menor, lo que busca es que aprenda algo o deje de tener un determinado comportamiento. La reacción violenta por parte del adulto se debe generalmente a la falta de autocontrol de su propia ira, no podemos dejar que nuestras propias emociones nos sobrepasen cuando afectan directamente a otra persona, mucho menos cuando se trata de un niño o niña.

La violencia en la educación está demasiado normalizada, los padres, abuelos, etc., se creen con el derecho de ejercer la violencia sobre los niños a su cargo, sin ser conscientes muchas veces de que lo que están haciendo se considera maltrato y que, además, lejos de educar, tiene muchas consecuencias negativas a corto y largo plazo para el menor.

¿Cuáles son las consecuencias de una educación violenta?

Una educación con violencia siempre va a generar más violencia. Los niños y niñas que se crían en ambientes violentos aprenden que la forma de solucionar los problemas son los golpes, insultos o humillaciones, careciendo muchas veces de otros recursos para resolver problemas como pueden ser el diálogo y la reflexión.

Una consecuencia directa en muchos casos son los daños físicos. Los niños y niñas que reciben golpes como castigo o corrección, están recibiendo un daño físico, que en los casos más graves puede llegar incluso a la muerte. Los bebés son más vulnerables ante estos casos ya que no se pueden defender.

Un clima familiar violento también repercute en los procesos de aprendizaje de los niños, niñas y adolescentes, afectando a la motivación, concentración, memoria y atención.

Los niños, niñas y adolescentes que sufren una educación violencia suelen sentirse aislados y poco queridos e incluso abandonados, llegando a provocar ansiedad, angustia y depresión. En muchos casos estas situaciones derivan en comportamientos peligrosos como puede ser la autolesión.

Otra consecuencia de estas situaciones familiares para los niños y niñas es la baja autoestima, al no sentirse queridos ni valorados experimentan sentimientos de inferioridad e incapacidad. A menudo estos sentimientos derivan en problemas de comportamiento, buscando llamar la atención de los adultos.

En ocasiones, los niños y niñas desarrollan trastornos de identidad, ya que piensan que los castigan porque son malos, lo que les hace tener una mala imagen de sí mismos.

¿Podemos educar sin violencia?

Muchas personas piensan que no es posible corregir a los niños y niñas sin utilizar la violencia. En este caso debes pensar, ¿Qué es lo que buscas, que tu hijo te obedezca o que razone y entienda por qué ese comportamiento no es correcto? Con el uso de la violencia puedes obtener obediencia, pero no estarás ayudando a tu hijo a comprender por qué no debe repetir esa acción o comportamiento que no te ha gustado.

Educar sin maltratar es posible, desde la crianza respetuosa o disciplina positiva. De esta forma no obtendrás simplemente una respuesta a corto plazo, sino soluciones a largo plazo

Es muy importante tener en cuenta que los niños, niñas y adolescentes no son adultos en miniatura. Debes tener siempre en cuenta su edad y etapa de desarrollo, ya que esto influirá en su capacidad de razonamiento y entendimiento.

Un grito o un golpe no educa, no ayuda a los niños y niñas a entender qué han hecho mal, lo único que se consigue de esta forma es crear miedo y también volverlos insensibles ante la violencia.

Si corriges a tu hijo con un cachete, ¿Cómo crees que solucionará sus problemas? Pues evidentemente lo hará de la misma forma, ya que los niños aprenden con la experiencia y le estás enseñando que la forma de resolver un conflicto es la violencia.

Es necesario hacer un ejercicio de autorreflexión y darse cuenta de que cuando le gritas o pegas a un niño, lo único que estás haciendo es descargar tu ira, rabia y frustración, pero no estás ayudando a resolver el problema.

educar sin maltratar

Importancia de la educación sin violencia: ventajas para el niño

La educación sin violencia va mucho más allá de la vida familiar, se trata de una cuestión social. Si educamos a nuestros hijos sin violencia, estaremos creando entre todos una sociedad más tolerante y respetuosa, ya que lo que los niños de hoy son los adultos del mañana.

Educar sin violencia tiene muchas ventajas para toda la familia, pero sobre todo para los niños y niñas. Además, al contrario que muchas otras formas de educación, no tiene contras, ya que si se lleva a cabo de la manera correcta solo tendremos consecuencias positivas. A continuación te contamos algunas de las muchas ventajas que tiene este tipo de educación:

  • Autoestima: los niños y niñas que son educados en un entorno tranquilo y sin violencia tienen mayor autoestima, se sienten más queridos, respetados y valorados, influyendo esto directamente en su autopercepción y mejorando su autoestima.
  • Autonomía: los niños y niñas son más autónomos, ya que se les exigen una serie de responsabilidades para que poco a poco vayan aprendiendo a valerse por sí mismos. Al no recibir gritos ni golpes, no se sienten tan presionados cuando realizan nuevas tareas, lo que facilita mucho que las hagan correctamente, fomentando así su autonomía.
  • Socialización: los niños y niñas educados de forma respetuosa tienden a ser más sociables y educados con los demás. Esto es algo general, evidentemente siempre depende del carácter de cada niño, existen niños más tímidos y otros más extrovertidos, pero al no tener esa imagen del adulto que grita o pega, se sienten más cómodos socializando con los demás.
  • Confianza: los niños y niñas que crecen en un entorno sin violencia, tienen mayor confianza en sí mismos, lo que les ayudará a superar con más facilidad los problemas que puedan surgir a lo largo de su infancia, preparándolos así mejor para la vida adulta.
  • Tolerancia: los niños y niñas educados sin violencia son más tolerantes, ya que son conscientes de que sus ideas y formas de pensar son respetadas, por lo que les resulta más sencillo respetar a los demás. Es muy importante trabajar la tolerancia, ya que es algo que todavía está algo olvidado hoy en día.
  • Felicidad: se trata de algo muy obvio, un niño querido y respetado es mucho más feliz que un niño al que sus padres o familiares le gritan o pegan. No debemos olvidar lo importante que es el apego infantil, un niño feliz creará un vínculo de apego seguro con sus padres, toda la familia será más feliz si decides educar sin violencia.

castigos sin violencia

Herramientas para educar sin violencia

Educar sin violencia no es una tarea fácil, hay que armarse de paciencia y entender que no siempre obtendrás los resultados que deseas, a continuación te contamos las claves para llevar a cabo una educación sin violencia. Apuesta por una educación respetuosa, educa bonito.

  • Observa y analiza: para educar sin violencia es necesario observar y comprender a tu hijo, analizar su comportamiento te ayudará a conocer las causas del mismo y será mucho más sencillo poder corregirlo.
  • Establece rutinas: las rutinas y hábitos son muy importantes y necesarias. Los niños y niñas necesitan estructurar su vida para así poder estructurar también su comportamiento. Establecer rutinas es muy sencillo si se inicia desde temprana edad. Hábitos como tener un horario de levantarse y acostarse, hora de hacer la tarea y horas de juego, le ayudarán a entender que tiene que cumplir con sus responsabilidades en cada momento.
  • Céntrate en lo positivo: es muy importante reconocer los logros y los buenos comportamientos. Si tu hijo ve que su comportamiento tiene una respuesta positiva por tu parte, es más fácil que quiera repetirlo. No debes nunca centrarte solo en corregir los aspectos negativos, es mucho más eficaz reconocer los comportamientos deseables y felicitar a tu hijo por ello.
  • Otorga responsabilidades: los niños y niñas deben tener responsabilidades, siempre adecuadas a su edad y etapa de desarrollo. Tener responsabilidades les ayuda a ser más autónomos y seguros de sí mismos. Confía en ellos, pueden hacer mucho más de lo que piensas.
  • Establece consecuencias: los comportamientos no deseados deben tener consecuencias, castigar no significa utilizar la violencia, se pueden poner castigos sin violencia como puede ser la pérdida de algún privilegio. Es muy importante que las consecuencias sean adaptadas a la edad y razonamiento del niño para que comprendan qué es lo que han hecho para tener esa consecuencia. Recuerda que, aunque es mucho más efectivo el refuerzo positivo, hay comportamientos que deben ser corregidos y no pueden ser ignorados, ya que es la forma de que los niños y niñas aprendan.
  • Tiempo de calidad juntos: pasar tiempo con tus hijos es la mejor recompensa que puedes darles, a veces nos centramos en darles educación, actividades y demás y nos olvidamos de lo más importante, pasar tiempo de calidad con ellos. Al igual que de nada sirve llenar a tus hijos de cosas materiales si luego no pasáis un rato jugando juntos. Leer, pasear, jugar… cualquier actividad que realicéis juntos será mucho más educativa que cualquier otra cosa. Además, de esta forma conocerás mejor a tus hijos y entenderás mejor su comportamiento.

Como ves, educar sin violencia es posible desde la crianza respetuosa. Con cariño, respeto y paciencia conseguirás que tus hijos se conviertan en su mejor versión.

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