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intolerancia a la frustración

Cómo manejar la frustración en los niños

¿Tu hijo tiene rabietas, le cuesta calmarse y tú no eres capaz de controlarlo? Muchos niños y niñas tienen rabietas porque se frustran al no conseguir lo que desean, en este post te contaremos cómo manejar la frustración en los niños, con técnicas y ejemplos para trabajar la frustración. 

Quédate con nosotros y descubre cómo ayudar a tu peque a calmar la frustración desde la crianza respetuosa.

¿Qué es la frustración?

Para hablar de frustración y de las técnicas para controlar y manejar el enojo, primero debemos tener claro el concepto de frustración. 

Cuando tenemos un deseo o una necesidad y ésta no es cubierta, puede aparecer la frustración, que es una respuesta emocional negativa ante la incapacidad o imposibilidad de satisfacer ese deseo o necesidad. Cuando surge la frustración, nos genera sentimientos de rabia, ira, ansiedad o disforia, principalmente.

Tanto adultos como niños podemos sentir frustración en determinados momentos, pero las situaciones que nos provocan frustración son muy diferentes. Es muy importante ponerse en el lugar de los niños y niñas para entender que determinadas situaciones le pueden producir frustración. Entenderlo es el primer paso para poder ayudarles a manejar la frustración.

cómo manejar la frustración en los niños

No puedes evitar que tu hijo sienta frustración en determinadas situaciones, pero sí puedes ayudarle a comprender la situación y enseñarle cómo trabajar la frustración, para que pueda calmarse solo.

Para saber cómo manejar la frustración en los niños, es muy importante comprender que no a todos los niños les genera frustración las mismas cosas, a tu hijo le puede frustrar suspender un examen, mientras que a su amigo no le importe lo más mínimo; al igual que hay niños y niñas que se frustran con la llegada de un hermanito por la “pérdida de privilegios y exclusividad” mientras que otros reaccionan de manera totalmente contraria ante la misma situación. 

Los niños y niñas son personas con sentimientos, inquietudes y personalidades diferentes, por eso no se debe generalizar. Debes saber que a tu hijo o hija le afectan determinadas cosas que quizás a ti te cueste comprender, lo importante aquí no es realmente el por qué, sino cómo ayudar a tu peque a tratar la tolerancia a la frustración para que esas situaciones no le afecten tanto.

¿Por qué se frustran los niños?

Los niños, al igual que los adultos, se frustran cuando no obtienen la respuesta esperada ante un deseo o necesidad. Para ellos es más complicada esta emoción, ya que muchas veces, dependiendo de la edad, les cuesta entender y procesar la frustración, por lo que responden con ira, rabia, ansiedad… transformados en rabietas y pataletas.

Es normal que tu peque te monte una rabieta en medio del supermercado, es un proceso por el que pasan la mayoría de niños y no debe preocuparte en exceso. Lo conveniente es buscar técnicas para ayudarle a manejar la frustración para que esas rabietas vayan disminuyendo hasta desaparecer por completo, también te puede ayudar educar sin premios ni castigos.

¡Si quieres saber cómo manejar la frustración en los niños, sigue leyendo!

como controlar el enojo

Es muy importante conocer qué es lo que causa la frustración para así poder adelantarnos y preparar a los peques para que sepan cómo controlar el enojo. 

La psicóloga infantil Penélope Leach, hace una clasificación para conocer de forma general cuáles son las causas de la frustración infantil:

  • El adulto como causa de la frustración: muchas veces, somos los propios adultos los que le causamos frustraciones a los niños. Cuando les negamos algo que desean, le generamos un sentimiento de frustración. La frustración en pequeñas dosis es buena y necesaria, pero cuando les prohibimos constantemente cosas a los niños, están permanentemente frustrados y no es bueno para ellos. Debemos pensar si realmente es tan importante que no haga lo que nosotros no queremos, por ejemplo: si se trata de algo peligroso para su salud, debemos decirle que no, aunque se frustre y monte una rabieta, es un no rotundo. En otras ocasiones, sólo decimos que no porque nos conviene más a los adultos, provocando sentimientos de frustración, aquí deberíamos ceder un poco, ya que los niños aprenden mediante la experiencia y todas las experiencias son necesarias para su crecimiento y desarrollo.

  • Otros niños como causa de la frustración: los niños y niñas son muy egocéntricos, esto es algo normal y forma parte de su crecimiento y desarrollo y les ayudará a forjar su personalidad. Cuando un niño quiere un juguete de otro niño, simplemente se lo quita, no se da cuenta de que eso le está provocando un sentimiento negativo al otro niño, en muchos casos frustración. Es normal que los niños se frustren por los comportamientos de otros niños, están aprendiendo a socializar y todavía no tienen las herramientas necesarias. También puede surgir la frustración cuando un niño o niña no quiere jugar, o le ignora cuando le está contando algo que para él o ella es importante. Debes acompañar a tu peque en el proceso de trabajar la frustración, si se frustra por otros niños, debes explicarle la situación de manera que la entienda, adaptando el vocabulario a la edad y maduración de tu peque.

  • Un objeto como causa de la frustración: una prenda de ropa que se le resiste, un juguete que no consigue utilizar correctamente… son muchos los objetos que pueden provocar un sentimiento de frustración en tu peque. En estos casos, lo mejor es dejarle que haga las cosas solito, pero si ves que no puede y que eso le está provocando frustración, debes ayudarle. Esto no significa que si no es capaz de ponerse la camiseta se la tengas que poner tú, simplemente dale un poquito de ayuda, ese último empujoncito que le falta para lograrlo, así poco a poco no necesitará más ayuda y podrá hacerlo de manera independiente. Es muy importante dejar que los peques aprendan a hacer las cosas por sí mismos, siempre hablamos de cosas que pueda hacer según su edad y su maduración. Esto le servirá para conseguir cada vez mayor autonomía, muy necesaria durante el crecimiento, para llegar a ser un adulto independiente.

 

porque se frustran los niños

 

  • La edad como causa de la frustración: en muchas ocasiones, los niños y niñas quieren hacer algo que, por su edad o su tamaño, son incapaces de hacer. Ellos no son conscientes de esas limitaciones, por lo que lo intentarán incesablemente. Cuando fracasan en el intento, es muy probable que aparezcan sentimientos de frustración, ya que no pueden entender por qué no son capaces de hacer algo que mamá, papá o su hermanito mayor sí pueden. Es muy importante para esto el juego. El juego es como un ensayo para todas las habilidades que necesitará tu peque en el futuro, debes siempre proporcionarle juguetes adecuados a su edad y a su etapa del desarrollo, para evitar así en la medida de lo posible que aparezcan esos sentimientos de frustración al no lograr lo que desea.

Niños con baja tolerancia a la frustración

Todos los niños, al igual que los adultos, sienten frustración en algún momento de su vida. La forma que tengan de reaccionar y enfrentarse a ella será determinante para su futuro carácter.

Existen niños que no saben gestionar la frustración, que reaccionan de forma desmesurada con llantos, gritos, pataletas e ira incontrolada. Se trata de niños con baja tolerancia a la frustración. 

La intolerancia a la frustración en niños puede deberse al carácter del niño o al entorno. Cuando no les enseñamos a los niños las herramientas necesarias para manejar el enojo y calmar la frustración, es muy difícil que consigan hacerlo por sí mismos.

manejar el enojo

Los niños y niñas con baja tolerancia a la frustración, a menudo viven en un ambiente de permisividad, lo que les provoca que cuando obtienen una respuesta negativa se frustren, ya que no están acostumbrados.

Es muy importante no darle a los niños siempre todo lo que quieren, deben aprender a aceptar un no por respuesta, aunque a veces sea más sencillo decirle que sí y no verle llorar o montar una pataleta, realmente no le estamos haciendo ningún favor.

Los niños con baja tolerancia a la frustración suelen ser más impacientes e impulsivos, muy exigentes, tienen mayor facilidad para desarrollar ansiedad que otros niños, suelen tener pensamientos muy radicales (todo es blanco o negro), tienen poca flexibilidad o adaptabilidad ante situaciones nuevas y les cuesta gestionar sus emociones.

Los adultos muchas veces no sabemos cómo manejar la frustración en los niños, en casos de niños con baja tolerancia a la frustración resulta más difícil.

Si tu peque es un niño con baja tolerancia a la frustración, debes trabajar para ayudarle a aprender a gestionar sus emociones, a continuación te damos una serie de pautas y consejos para manejar la frustración de tu hijo.

Técnicas para manejar la frustración de tu hijo

La frustración en los niños y niñas, al igual que ocurre con los adultos, es algo que no podemos evitar. Los adultos sabemos, en mayor o menor medida, controlar esa frustración, pero los niños y niñas necesitan de nuestra ayuda, por eso te daremos unos consejos para que aprendas cómo manejar la frustración en los niños.

  • Dar ejemplo: para manejar la frustración es necesario, en primer lugar, dar un buen ejemplo. Los niños son como espejos, aprenden por imitación y nosotros somos su mayor referente. Si ante una situación que nos produce frustración reaccionamos de manera calmada y tranquila, nuestros hijos entenderán que esa es la forma correcta de actuar.

  • Objetivos realistas: debes marcarle a tu hijo objetivos que sea capaz de superar, que requieran de esfuerzo pero se encuentren a su alcance, de lo contrario, nunca conseguirá sus logros y estará permanentemente frustrado.

  • Esfuerzo y recompensa: enséñale a esforzarse, para que entienda que los esfuerzos tienen su recompensa. Así, cuando no consiga algo, sabrá que quizás con esfuerzo sí lo logre. Le estarás motivando a esforzarse y mejorar en lugar de frustrarse y abandonar.

  • No ceder: cuando tu peque tenga una rabieta por algo que consideras que no debería ser así, no debes ceder. Has de ser firme en tus decisiones, si cedes, tu peque entenderá que las rabietas son la forma de conseguir las cosas, y cuando no las consiga mediante rabietas, su frustración irá en aumento.

  • Ayudar sí, darle todo hecho no: debes ayudar a tu peque cuando lo requiera, pero es muy importante no darle todo hecho ni hacer las cosas por él. Los niños y niñas necesitan hacer las cosas por sí mismos, para adquirir autonomía e independencia. Es normal que al principio haya tareas que no puedan hacer y les cause frustración, esta frustración en pequeñas dosis es necesaria y forma parte del aprendizaje.

  • Normas y límites: es muy necesario establecer unas normas y límites claros, al igual que una serie de rutinas. Hay que educar con cariño y firmeza. Si tu peque tiene claras las normas, será más fácil que entienda el “no” cuando sea preciso y entenderá que frustrarse no le servirá de nada.

  • Identificar emociones: a los peques les cuesta trabajo identificar las distintas emociones, sentimientos y sensaciones. Es importante que aprenda a identificar, poner nombre y ser capaz de expresar con palabras lo que siente. Si tu peque aprende a identificar la frustración le resultará más sencillo calmarse y manejar la situación.

  • Deseo vs necesidad: enséñale a tu peque a diferenciar los deseos de las necesidades, para que entienda que a veces lo que deseamos no podemos tenerlo inmediatamente (o nunca) y que no pasa nada por ello.

  • Perseverancia: debes enseñar a tu peque a ser perseverante, para que comprenda que muchas veces con esfuerzo podemos lograr lo que queremos. Así, ante una situación que le provoca frustración, como por ejemplo no ser capaz de ponerse los zapatos, en lugar de rendirse, seguirá intentándolo hasta lograrlo.

  • Relajación: una buena forma de superar un momento de frustración es mediante técnicas de relajación. Enseña a tu hijo a calmarse y a utilizar distintas técnicas de relajación (como por ejemplo la técnica de la tortuga) para que intente calmarse por sí mismo cuando lo necesite.

  • Pedir ayuda: hay niños y niñas que son incapaces de pedir ayuda, todo lo quieren hacer por sí mismos y cuando no lo consiguen, se frustran. Por otro lado, existe el caso contrario, niños y niñas que piden ayuda para todo, y cuando se la niegan también se frustran. Debes enseñar a tu peque cuándo debe pedir ayuda, si después de intentar hacer algo un par de veces no lo consigue, no está mal pedir ayuda, tú como madre o padre le ayudarás y así poco a poco podrá hacerlo solito.

  • Refuerzo positivo: es muy importante reforzar las acciones y conductas que queremos que se repitan. Si tu peque reacciona de forma correcta ante un momento de frustración, consigue calmarse solito y reconducir la situación, debes hacerle saber que eso es lo correcto y que te sientes orgullos@ de su logro.

tratar la tolerancia

En definitiva, los niños y niñas están en constante aprendizaje, la frustración forma parte del proceso y es necesaria, pero siempre en su justa medida. Ahora que ya sabes cómo manejar la frustración en los niños, está en tu mano como madre o padre, enseñarle a manejarla de la forma correcta, para que esta sea un aprendizaje y no algo negativo. 

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