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educación financiera en la infancia

Educación financiera en la infancia

La educación financiera en la infancia es algo que pocas veces tenemos en cuenta, pero que tiene un gran impacto en la vida futura de los niños.

Si queremos que nuestros hijos sean adultos independientes que sepan manejar su dinero, sus ahorros y vivir de forma más desahogada, debemos enseñarle nociones básicas sobre finanzas desde niños.

Está demostrado que los conocimientos adquiridos en la infancia tienen mayor repercusión, la educación financiera no debería olvidarse en este aspecto, por eso en este artículo te contamos las claves para una buena educación financiera en la infancia. ¿Nos acompañas?

¿Qué es la educación financiera?

La educación financiera es la disciplina que nos permite conocer y comprender cómo funciona el manejo del dinero, tanto a nivel individual como a nivel social.

En España, al igual que en muchos otros países capitalistas, es importante saber cómo manejar el dinero, pero la educación financiera sigue siendo una materia pendiente.

Las nociones sobre finanzas que se estudian en la escuela son mínimas, no van más allá de aprender a utilizar el dinero para comprar, saber calcular la vuelta de un cobro y poco más, estamos muy poco preparados.

Según el Informe PISA de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), realizado a estudiantes de 15 años, uno de cada cuatro adolescentes españoles no tiene nociones sobre Finanzas, en los adultos la cosa no mejora.

La mayoría de adultos considera que tiene conocimientos bajos sobre finanzas, algo que es bastante lógico si tenemos en cuenta que nadie nos enseña acerca de esto, ni en el colegio, ni en el instituto… y poco en la universidad (en carreras relacionadas con la economía).

Este handicap se puede superar si inculcamos a los niños educación financiera desde casa, algo que a priori puede parecer complicado pero que, como veremos a continuación, puede ser sencillo y divertido.

Importancia de la educación financiera en la infancia

La educación financiera en la infancia va más allá de aprender a ahorrar, se trata de una disciplina normalmente olvidada y que es realmente importante.

Los niños y niñas que reciben en sus casas una buena educación financiera, serán adultos que sabrán manejar mejor su dinero, sus inversiones, ahorros, etc.

A veces pensamos que el dinero no es cosa de niños, pero es importante aprender su funcionamiento desde la infancia, no puede ser que los niños piensen que el dinero es infinito y sale de los bancos.

Cuando le enseñamos a los niños educación financiera, le estamos enseñando nociones básicas de números y matemáticas, pero también le enseñamos a planificar, a ser pacientes, a esforzarse, a pensar antes de actuar y a ser responsables.

Con la educación financiera estaremos fomentando en los niños y niñas el espíritu emprendedor, el sentido crítico y la autonomía.

Debemos tener claro que vivimos en una sociedad capitalista y debemos preparar a los niños para vivir de la mejor forma posible en esta sociedad.

El dinero es un activo importante y necesario para la vida, por lo que aprender a manejarlo le dará las claves para una vida más tranquila.

La educación financiera en la infancia debe ser primordial, poder comprar una propiedad, hacer la declaración de la renta o solicitar un préstamo puede resultar mucho más sencillo si desde niño se han aprendido las nociones básicas.

educación financiera básica

Conceptos básicos de educación financiera

Algunos conceptos que podemos enseñar a los niños desde pequeños son:

  • Dinero: el dinero es un activo que nos permite comprar artículos o bienes, no es un recurso infinito y se necesita trabajo para conseguirlo.

  • Ingresos: se trata del dinero que recibimos, ya sea por nuestro trabajo (sueldo), por un regalo, por acciones, etc.

  • Gasto: todo aquello en lo que gastamos el dinero, como la compra, alquiler, gasolina, etc.

  • Ahorro: se trata de guardar una parte del dinero que ganamos para el futuro.

  • Inversión: se trata de separar una parte del dinero que ganamos, renunciando a él en el presente buscando una ganancia en el futuro, las inversiones pueden no salir bien y perder ese dinero.

  • Crédito: un crédito es un préstamo de dinero que solicitamos a alguien (normalmente un banco o entidad financiera) para poder gastarlo porque lo necesitamos. Los créditos tienen intereses, por lo que tendremos que devolver más dinero del que nos han prestado

Con definiciones sencillas y ejemplos claros, podemos enseñarles a los niños cómo funciona el dinero y así poco a poco aprenderán a ahorrar y administrar su propio dinero.

Cómo enseñar a tus hijos a ahorrar

Cuando tenemos niños pequeños y queremos empezar a enseñarle sobre finanzas, la forma más sencilla es que aprendan a ahorrar.

Para ello, es necesario que tengan ingresos, de nada sirve enseñarle a ahorrar si no puede ponerlo en práctica por sí mismo.

Hay familias que deciden dar una paga a los niños (normalmente semanal) y otras que prefieren no hacerlo, evitando así la posibilidad de que sus hijos aprendan a manejar su dinero.

Desde nuestro punto de vista, al igual que recomiendan muchos expertos, dar una paga es una muy buena opción, pero ha de ser siempre con unas condiciones.

Los niños y niñas tienen obligaciones y responsabilidades, por lo que si cumplen con todas ellas tendrán derecho a su paga semanal (la cantidad de dinero ha de decidirla cada familia, pero es mejor que sea una cantidad pequeña).

También podemos proporcionar un dinero extra cuando nos ayuden en alguna tarea que esté fuera de sus responsabilidades, por ejemplo cortar el césped.

Una vez que tengamos claro que nuestro peque empezará a recibir su paga, debemos explicarle los conceptos básicos de finanzas antes mencionados.

También es importante que comprenda que el ahorro sirve para poder conseguir sus objetivos, como por ejemplo comprarse un juego que lleva tiempo pidiendo, pero también puede servir para imprevistos u otras situaciones en las que pueda necesitar dinero, como el cumpleaños de papá o mamá.

Ahorro en 3 pasos

La forma más sencilla para que los peques ahorren es hacer una división del dinero, si le damos por ejemplo 5 euros a la semana podemos dividir de la siguiente forma:

  • Gasto inmediato: 1 euro. Ese dinero lo puede gastar cuando quiera, en chuches, etc.

  • Ahorro a medio plazo: 2 euros. Ese dinero va destinado a algo que quiere conseguir pronto pero que requiere un ahorro, como un juego, libro, etc.

  • Ahorro a largo plazo: 2 euros. Ese dinero va destinado a un propósito mayor, como por ejemplo ir a Disney (sabemos que ningún niño con una paga normal podrá ahorrar para ir a Disney, pero si estáis pensando en llevarle de todos modos, puede usar ese dinero para comprarse cosas durante el viaje, ya que el propósito no es el ahorro en sí, si no el aprendizaje).

Con este sistema, tu peque aprenderá el valor de las cosas y desarrollará su paciencia, ya que tendrá que esperar para conseguir aquello que desea.

Para que todo esto funcione, no debemos ser padres consentidores, en el sentido de darle a nuestros hijos todos los caprichos, ya que de este modo no aprenderán el valor real de las cosas.

Si queremos ayudarle a conseguir antes un objetivo, podemos proponerle pagar una parte, para que así pueda conseguirlo antes.

Es importante que les enseñemos que deben tener objetivos realistas, ya que de no ser así, se acabarán aburriendo o desesperando por no conseguir llegar a su objetivo.

Otro punto importante que debemos enseñarles es que no siempre debemos ahorrar para un objetivo concreto, podemos ahorrar porque sí, y así si un día necesitamos el dinero para algo, ya lo tendremos ahorrado.

Es muy importante enseñar mediante el ejemplo, deja que tu peque conozca las finanzas de la familia: gasto del supermercado, de la gasolina, del alquiler… y que vea como tú también ahorras.

¡Recuerda que el mejor ejemplo eres tú!

Podemos fomentar la educación financiera en la infancia mediante juegos, el monopoly es uno de los más conocidos y apropiados para este tema, ya que hay que comprar, vender y saber gestionar el dinero para no acabar en bancarrota, además de que pasaréis un rato de diversión en familia.

monopoly y finanzas

En definitiva, es muy importante enseñar las finanzas desde la infancia, adaptando siempre el contenido a la edad de los niños y niñas, para así conseguir adultos más responsables y autosuficientes.

Cuento para aprender a ahorrar

En un pequeño pueblo a las afueras de la ciudad de Lizz, vivía una gran familia formada por un papá, una mamá y cinco hijos.

Los hermanos se llamaban Paula, Pedro, Manuel, Xiana y Lucía; y tenían 12, 10, 8, 7 y 5 años respectivamente. A todos los conocían en el pueblo como los hermanos Gómez, porque así se apellidaban.

En casa de los hermanos Gómez todos colaboraban en las tareas de casa y recibían una pequeña paga con la que podían comprarse chuches o todo lo que quisieran.

Algunos de los hermanos preferían ahorrar, pero otros se lo gastaban todo cada domingo cuando su mamá les daba la paga.

En el cole siempre jugaban juntos en el patio, aunque también tenían muchos amigos, todos juntos se lo pasaban fenomenal.

A Paula, Pedro, Manuel, Xiana, Lucía y sus amigos les gustaban mucho unos dibujos llamados “el equipo arcoíris”, en los que 7 superhéroes de colores tenían que salvar el mundo del malvado villano Trueno.

Se pasaban todos los recreos jugando al equipo arcoíris y cada uno tenía un personaje favorito. Su misión cada día era buscar niños en el patio que no tuvieran con quien jugar y también evitar conflictos entre sus compañeros.

En casa, mamá y papá siempre les decían que ningún niño debe jugar solito, por eso siempre invitaban a todos los niños y niñas a jugar con ellos.

Tampoco soportaban ver ninguna injusticia, por eso si algún niño se estaba burlando de otro, los Gómez salían corriendo a defenderlo y a avisar a un profesor.

¡Los Gómez eran unos verdaderos superhéroes! 

Llegó el esperado domingo y con él la ansiada paga. Todos los hermanos recibían 5 euros cada semana.

Paula decidió guardar los 5 euros en su hucha, pues estaba ahorrando para comprarse un balón nuevo porque el suyo estaba un poco gastado.

Pedro, como cada domingo, se gastó los 5 euros en chuches y se las comió todas solito, a él no le gustaba nada de nada ahorrar y tampoco compartir.

Manuel prefirió hacer como su hermana Paula y meter los 5 euros en la hucha, aunque él no estaba ahorrando para nada en especial, le gustaba tener ahorros por si algún día los necesitaba.

Xiana y Lucía gastaron un poco de dinero y metieron el resto en la hucha, como hacían habitualmente.

Después, los hermanos Gómez jugaron toda la tarde en el parque al equipo arcoíris, siempre se lo pasaban genial juntos.

Un buen día anunciaron por la tele que pronto saldrían los nuevos muñecos del equipo arcoíris. Los Gómez en cuanto vieron el anuncio, corrieron a pedírselos a sus papás.

Su petición no salió como esperaban, pues papá y mamá no estaban dispuestos a comprarles los muñecos porque ya tenían muchos juguetes.

—De momento no puede ser, quizás para vuestro cumpleaños, o también podéis pedírselo a Papá Noel.—les dijo su mamá.

—Pero yo lo quiero ahora, todos mis amigos tendrán uno. —replicó Lucía.

—Cada domingo os damos 5 euros de paga, si ahorráis podréis compraros los muñecos vosotros mismos. —respondió su papá.

Paula y Manuel asintieron, ellos siempre ahorraban y ya tenían en su hucha un montón de dinero y podrían comprarse el muñeco en cuanto saliese a la venta. Trataron de explicarles a sus hermanos que deberían ahorrar, pero no parecían muy conformes, sobre todo Pedro, que siempre se gastaba toda la paga en chuches porque era un poco goloso.

La mamá de los Gómez decidió hacer una búsqueda en internet para ver cuándo saldrían a la venta los muñecos del equipo arcoíris y así ver cuánto tiempo tendrían que ahorrar.

Los muñecos salían a la venta en tres semanas, y su precio rondaba los 40 euros, por lo que, sin ahorros, necesitarían 8 semanas para comprarlos.

—¿Quién más tiene ahorros además de Manuel y Paula? —preguntó la mamá.

—Yo tengo 27 euros en mi hucha. —respondió Lucía.

—¡Y yo 30! —dijo emocionada Xiana.

—Entonces, Xiana tendrá que ahorrar 10 euros y Lucía 13, pero Pedro tendrá que ahorrar los 40. —afirmó el papá.

—Pero para eso hacen falta 8 semanas y los muñecos salen a la venta dentro de 3, no es justo. —respondió Pedro un poco triste.

Pedro empezaba a entender por qué mamá y papá siempre le decían que era bueno ahorrar. Según mamá y papá hay que ahorrar para las cosas que nos gustan, pero también para imprevistos que puedan surgir.

Viendo que todos sus hermanos podrían comprarse el muñeco casi sin esfuerzo, Pedro se puso a llorar y se fue corriendo a su habitación.

Entonces, a su mamá se le ocurrió un plan y reunió a todos los hermanos para contárselo.

—Como Pedro necesita un dinero extra, papá y yo hemos pensado que os vamos a ayudar a todos a conseguir un poco más de dinero —dijo la mamá.

—¿Nos váis a subir la paga? —dijo emocionada Lucía.

—No exactamente. —respondió el papá sonriendo.

—Cuando necesitamos dinero extra, podemos trabajar más para conseguirlo, así que estas semanas os propondremos distintas tareas para conseguir algo de dinero: ayudarnos con el jardín, preparar la piscina, sacar las malas hierbas… y así podréis ahorrar más rápido —les contó su mamá.

Todos los hermanos asintieron y parecían conformes, si se esforzaban un poco, todos podrían conseguir su ansiada recompensa y comprar su muñeco.

Durante la primera semana, todos estaban muy motivados con las nuevas tareas, sobre todo Pedro, que era el que más dinero necesitaba.

Sacar la basura, pasear al perro, barrer las hojas del jardín… todas las tareas tenían una pequeña recompensa y poco a poco los hermanos Gómez iban ahorrando.

En el patio del colegio no se hablaba de otra cosa, todos los niños y niñas querían los muñecos del equipo arcoíris. 

Pasaron las semanas y Pedro se empezó a cansar de hacer las tareas y de no comprar chuches, así que decidió dejar de ahorrar y gastarse el dinero de la paga en chuches como de costumbre.

—Es solo un muñeco, yo ya soy mayor. —dijo Pedro.

—¿Estás seguro de eso? Luego todos tendremos uno y tú te pondrás triste. —le respondió su hermano Manuel.

—Si, prefiero comer chuches. —asintió Pedro, y se gastó casi todo lo ahorrado en chuches.

Llegó el esperado día en el que los muñecos salían a la venta y el papá de los Gómez decidió llevarlos a la tienda para comprarlos, ya que se habían estado portando muy bien.

Todos tenían dinero suficiente excepto Pedro, que había decidido dejar de ahorrar porque ya no quería el muñeco.

Cuando llegaron a la tienda, una larga cola les esperaba, pero a ninguno parecía importarle. ¡Estaban muy emocionados por comprarse sus muñecos!

Tras un buen rato esperando, por fin pudieron entrar y buscar los muñecos del equipo arcoíris. Por suerte todavía no se habían agotado, pero quedaban muy pocos.

Cada hermano escogió el muñeco de su personaje favorito, excepto Pedro, que los miraba con una cara un poco triste.

Al llegar a casa, los hermanos Gómez se pusieron a jugar con los muñecos nuevos, pero Pedro se fue a su cuarto diciendo que no le interesaba el juego.

Durante los días siguientes, en el colegio muchos niños y niñas hablaban de sus nuevos muñecos del equipo arcoíris. ¡Eran unos muñecos geniales! 

De repente parecía que Pedro era el único que no tenía uno y se puso a llorar.

Los hermanos Gómez, que eran muy buenos, le prestaron a Pedro sus muñecos para que él también pudiese jugar, entonces se dió cuenta de cuánto le gustaban y reconoció que había sido un error no haber ahorrado porque era mentira que ya no le gustase el equipo arcoíris.

—No te preocupes Pedro, nos turnaremos y jugaremos todos. —le dijo su hermana Xiana.

—De acuerdo… —respondió Pedro secándose las lágrimas.

Aunque parecía un buen plan, Pedro seguía un poco triste porque ninguno de sus hermanos tenía un muñeco de su personaje favorito.

Con el paso de los días, Pedro entendió que debería ahorrar si quería tener su propio muñeco, así que se esforzó mucho las siguientes semanas y guardó cada moneda que recibió por hacer sus tareas.

Poco tiempo después ya tenía ahorrados 35 euros. ¡Solo le faltaba una semana para conseguir por fin su muñeco!

Pedro estaba muy contento y todos sus hermanos estaban muy orgullosos de él, porque le había costado mucho esfuerzo ahorrar cada semana y no comprar chuches.

Entonces, Paula que había ido a la tienda a por unas cosas, se enteró de que solo quedaba un muñeco del superhéroe favorito de Pedro y que no traerían más.

Al llegar a casa se lo contó corriendo a Pedro, que se puso otra vez muy triste. ¿Cómo iba a hacer para comprarlo si todavía le faltaban 5 euros?

Paula le ofreció un préstamo, como hacen los bancos. Le explicó a su hermano Pedro que cuando necesitas dinero se lo puedes pedir prestado al banco, aunque éste te lo cobra con intereses, por lo que no suele ser una buena opción en todas las situaciones.

—¿Intereses? No entiendo eso. —dijo Pedro

—Pues que si tú le pides al banco 20 euros, le tendrás que devolver esos 20 euros y un poco más, dependiendo del interés que te pongan, pero quizás tengas que devolverles unos 25 euros. ¿Lo entiendes?

—Pero eso no tiene sentido, ¿si yo les pido 20 por qué les tengo que devolver más? —dijo Pedro asombrado.

—Porque es lo que ellos te cobran por ese servicio, por eso digo que no siempre es la mejor opción, aunque a veces puede resultar muy útil. —le explicó Paula.

—Ya entiendo, ¿entonces si me dejas los 5 euros te tengo que devolver más? —preguntó él.

—No, bobo. Yo soy tu hermana, no soy un banco, yo no te cobraré ningún interés. —le dijo ella sonriendo, mientras le extendía la mano con un billete de 5 euros.

—Muchas gracias Paula, te los devolveré pronto. —le dijo su hermano muy contento.

La mamá de los Gómez había estado escuchando toda la conversación, así que decidió llevar a Pedro enseguida a la tienda antes de que se agotase el muñeco.

Un rato después volvieron a casa. ¡Pedro ya tenía su muñeco por fin! Todos los hermanos se pusieron muy contentos y empezaron a jugar.

El domingo siguiente, los Gómez fueron al parque y la mamá les dió su paga. Pedro fue corriendo a devolverle los 5 euros a su hermana Paula, pero ella no los aceptó.

—No hace falta que me los devuelvas, se que te has esforzado mucho todas estas semanas, tómalo como un regalo de mi parte como recompensa por tu esfuerzo. Ahora ya puedes comprar chuches. —le dijo Paula

—Muchas gracias Paula. —le respondió Pedro.

Enseguida fue corriendo al kiosko a comprar chuches, pero esta vez no compró sus chuches favoritas, decidió comprar chuches para todos sus hermanos.

Los hermanos Gómez se sentaron juntos a jugar al equipo arcoíris y a comer las chuches que Pedro había comprado para todos. 

Desde ese día, Pedro aprendió a compartir más y también empezó a ahorrar, pues no quería que algo así le volviese a pasar.

¡Y colorín colorado, este cuento se ha acabado, esperamos que como Pedro, tú también hayas ahorrado!

¡Do it right, protect their future!

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