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alimentación saludable en la infancia

Alimentación saludable en la infancia

Una de las cosas más importantes durante la etapa de crecimiento de los niños y niñas es la alimentación. Muchas veces incurrimos en errores a la hora de alimentar a bebés y niños, con lo que no le estamos haciendo ningún favor. En este artículo hablaremos de la importancia de la alimentación saludable en la infancia y te daremos algunos consejos para saber identificar en qué puedes estar fallando con la alimentación de tus peques. ¿Nos acompañas?

Importancia de la alimentación saludable y equilibrada durante la infancia

La infancia es una etapa clave en el crecimiento y desarrollo de las personas, influyendo directamente en la salud del futuro adulto.

Una buena salud comienza por una alimentación saludable en la infancia. Es importante que los niños y niñas tengan una alimentación equilibrada y variada, en la que se incluyan carnes, pescados, cereales, frutas y verduras.

En España muchos niños y niñas tienen una alimentación que no es adecuada. Estamos habituados a consumir muchos productos ultraprocesados y estos forman parte de la dieta de toda la familia, incluyendo los más pequeños, algo que debería cambiar.

Lo más adecuado es la “comida real”, lo que comían nuestros abuelos, alimentos sin pasar procesar como carne y pescados frescos, verduras, frutas, hortalizas…

En España, Carlos Ríos es el precursor del movimiento “realfooding”, en el cual insta a comer comida real y tener un estilo de vida más saludable.

Nuestro organismo es muy inteligente y tiene memoria, tú puedes tener un hijo sano hoy (aunque “mal alimentado”) pero es muy posible que de adulto sufra enfermedades como diabetes, obesidad, problemas cardíacos, tensión alta, problemas en huesos y articulaciones, etc.

Si tenemos una alimentación saludable en la infancia, el riesgo de sufrir estas enfermedades disminuye considerablemente.

Además, con una alimentación saludable en la infancia, le estaremos creando a los niños y niñas una relación sana con la comida. Esto es muy importante de cara al futuro, ya que les ayudará a no caer en dietas milagro y distintos comportamientos que no son sanos y que pueden llegar a ser peligrosos.

Una buena relación con la comida se crea desde la primera infancia, desde el primer contacto con los alimentos, por eso es tan importante hacerlo bien.

comiendo sano en familia

¿Qué alimentos debemos consumir y en qué medida?

Los niños y niñas, al igual que los adultos, deben seguir una dieta variada y equilibrada. Aunque los requerimentos nutricionales varían según la edad, la alimentación de los niños debe ser bastante similar a la de los adultos. En rasgos generales podemos decir que:

  • Se deben consumir a diario: frutas y verduras. Es necesario consumir al menos 5 piezas de fruta y verdura al día, siempre con la mayor variedad posible. Hortalizas, cereales y productos lácteos también se pueden consumir a diario, al igual que el aceite de oliva.

  • Consumo de varios días a la semana: carnes y pescados, legumbres, huevos, embutidos (estos en menor cantidad por ser un producto procesado), frutos secos… Podemos combinar estos alimentos para hacer platos completos y saludables.

  • Consumir ocasionalmente: bollería industrial, galletas, “chucherías” y, en general, cualquier producto ultraprocesado. Se debe evitar su consumo, sobre todo en la infancia, y reducirlo a un consumo ocasional por ejemplo una vez por semana o como premio.

Es importante que el consumo de sal y azúcar sea moderado, en especial en niños y niñas pequeños. No debemos dar nunca comidas con sal ni azúcar a los menores de dos años.

Para tener una alimentación saludable es necesario comer de todo, no existen alimentos que sean completos por sí mismos a excepción de la leche materna, pero no podemos alimentarnos de leche materna durante toda la vida.

Además de comer variado, es necesario hacer al menos cinco comidas al día, sobre todo en la infancia (desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena). Es muy importante también consumir mucha agua y evitar zumos y refrescos, ya que no aportan ningún beneficio.

¿Estamos diciendo que los zumos no son buenos? ¿Ni los naturales? Pues la realidad es que no, los zumos contienen una cantidad muy elevada de azúcar, ya que al triturar la fruta es lo que conseguimos. Es mejor ofrecer siempre la fruta entera.

Esto no quiere decir que no podamos tomar un zumo de vez en cuando, pero debemos ser conscientes de lo que estamos tomando y no pensar que es lo más sano del mundo, como nos han vendido siempre.

Obesidad infantil, riesgos y consecuencias

Muchos niños y niñas padecen obesidad infantil. El estudio ALADINO (estrategia COSI de la Oficina Europea de la OMS) del año 2019 nos indica que en España un 23% de los niños y niñas de entre 6 y 9 años padece sobrepeso, mientras que un 19% padece obesidad.

Estas cifras son muy elevadas en comparación con otros países de la Unión Europea.

En España, los niños y niñas son más sedentarios de lo que deberían, pero esto no es lo único que influye en su sobrepeso, la mala alimentación empieza desde la primera infancia y es un factor clave.

Las consecuencias de la obesidad infantil pueden ser a largo o a corto plazo. A corto plazo podemos encontrarnos con peques con diabetes, ansiedad, hipertensión, problemas respiratorios, problemas en articulaciones, etc.

Además, los niños y niñas con obesidad son mas propensos a sufrir bullying, aislamiento social y pérdida de autoestima, lo cual puede derivar en trastornos como bulimia o anorexia.

A largo plazo, las consecuencias de la obesidad infantil son el aumento de probabilidades de padecer diversas enfermedades (diabetes, enfermedades cardiovasculares, etc.). Además, la obesidad puede propiciar la aparición de ciertos tipos de cáncer, como el cáncer de mama, colon y endometrio.

Para saber si tu peque padece obesidad, bastaría con calcular su índice de masa corporal, aunque esto no es del todo fiable. Lo más adecuado es siempre contar con la opinión del pediatra, que es el encargado de controlar la evolución física de tu peque.

Si crees que tu peque padece obesidad, no te alarmes, comienza poco a poco a incluir hábitos saludables en el estilo de vida familiar, así como en la alimentación de toda la familia.

alimentación saludable en el comedor escolar

Consejos para crear hábitos de alimentación saludable en la infancia

Ahora que ya sabes lo importante que es tener una alimentación saludable en la infancia, te estarás preguntando cómo llevarlo a cabo. A continuación te daremos algunos consejos:

  • Dar ejemplo: con niños siempre ocurre lo mismo, imitan nuestro comportamiento, somos como espejos. No tiene sentido que le pidas a tu hijo que coma verduras, si luego te ve comiendo pizzas, hamburguesas y demás comida procesada cada día. El ejemplo es lo más importante, aunque no te guste, además, también debes cuidar tu alimentación.

  • Comidas en familia: la segunda parte de la imitación y el ejemplo es compartir los momentos de comida en familia, si los peques ven que todos comemos lo mismo, es más fácil que se animen.

  • Involucrar a los peques en la cocina: no quiere decir que tengas que hacerlo a diario, pero es muy interesante y enriquecedor preparar recetas con los peques. Esto es muy útil especialmente con alimentos nuevos o que no le gustan, ya que al prepararlos contigo tendrá más ganas de probarlos.

  • Tener variedad de alimentos disponibles: debemos tener siempre alimentos sanos al alcance de nuestros hijos, especialmente frutas, para que puedan comer en cualquier momento que les apetezca picar.

  • Tener paciencia, no pelear por no comer: inculcar a tus hijos hábitos de comida saludable no es una tarea sencilla, ni es algo que consigas de hoy para mañana. Debes armarte de paciencia y no enfadarte ni pelear si tu hijo no quiere probar un alimento, simplemente ofréceselo otro día para volver a intentarlo.
comiendo sano en familia

El hábito de alimentación saludable en la infancia está al alcance de todos, da igual si tu peque es mal comedor o un glotón, con paciencia y constancia lograrás que coma sano y variado.

Si tu peque está empezando la Alimentación Complementaria y te has topado con este artículo, te recomendamos que lleves a cabo el método BLW, ya que facilita mucho el poder llevar a cabo una alimentación variada en un futuro.

Puedes informarte más sobre este método en nuestro artículo Alimentación Complementaria con el método BLW.

Si tienes alguna duda, déjanos un comentario. ¡Estaremos encantados de responderte!

A continuación, te dejamos un cuento para que puedas leerle a tus peques y aprendan lo bueno que es comer bien.

Cuento para fomentar la alimentación saludable en la infancia

Érase una vez una niña llamada Sol que vivía con su familia en una preciosa isla donde siempre reinaba el buen tiempo.

Como en la isla siempre hacía sol, sus padres habían escogido para ella ese precioso nombre.

Sol tenía muchos amigos que vivían en la isla, todos iban juntos al colegio y se lo pasaban muy bien, definitivamente era una niña muy feliz.

Pero no todo era bueno… había algo que a Sol no le gustaba nada, nada, nada. ¿Lo quieres adivinar? ¡Una pequeña pista te voy a dar!

Hay algo que cada día debes hacer: frutas y verduras debes comer. También come carne o pescado y algún cereal…dejando las chuches para un día especial.

¿Ya has adivinado qué es lo que a Sol no le gustaba nada, nada, nada? ¡Efectivamente! Sol nunca comía fruta, verdura o ensalada.

Si se encontraba un trocito de pimiento en su plato, lo apartaba; si se encontraba un trocito de zanahoria, lo apartaba; si le ponían de menú brócoli, repollo o coliflor, se negaba a comer diciendo no, no, no.

Por eso cada día, la hora de la comida y la cena eran para Sol una pesadilla, también para sus papás, que ya no sabían qué hacer para que Sol comiese un poco más.

¿Qué es lo que te puede suceder, si frutas y verduras no quieres comer? Si frutas y verduras te niegas a probar, de tu barriguita te puedes enfermar.

Los papás de Sol ya le habían explicado que el cuerpo necesita comer de todo para estar sano, pero a ella le daba exactamente igual. 

Sol era una niña muy testaruda, cuando se le metía una idea en la cabeza no había forma de que cambiase de opinión. Sus papás muy pacientes le ofrecían distintos alimentos cada día, con la esperanza de que poco a poco fuese probando alguna verdura o fruta, pero era imposible, Sol no quería.

Un día, Sol salió a jugar con su amigo Mario, que vivía en frente de su casa. Cuando llevaban un ratito jugando salió la mamá de Mario a ofrecerles la merienda.

Sol empezó a temblar, le daba miedo que no le gustase la merienda pero tenía vergüenza de decirlo.

Hay algo que cada día debes hacer: frutas y verduras debes comer. También come carne o pescado y algún cereal…dejando las chuches para un día especial.

Efectivamente, sus temores se hicieron realidad. La mamá de Mario apareció con unas ricas tostadas con aguacate y tomate, y Sol al ver el color verde del aguacate y la rodajita de tomate se puso a temblar más y más.

-¿Te pasa algo Sol? -Le preguntó la mamá de Mario.

-No…nada…no te preocupes. -Le respondió ella, cogiendo el plato con la merienda.

Ambos niños se sentaron en el jardín a merendar, pero Sol no probaba un bocado.

¿Qué es lo que te puede suceder, si frutas y verduras no quieres comer? Si frutas y verduras te niegas a probar, de tu barriguita te puedes enfermar.

Mario ya se había acabado su merienda cuando se dió cuenta de que Sol todavía no había empezado a comer, así que decidió preguntarle qué sucedía.

-¿Qué te ocurre Sol, no tienes hambre o no te gusta la merienda? -Le preguntó el pequeño.

-Es que… es que no me gusta la fruta y la verdura. -Le respondió ella.

-Pero, ¿has probado todas las frutas y verduras del mundo? A mí algunas me gustan y otras no. -Dijo Mario.

-Emm, no, no he probado todas, pero yo sé que no me gustan. -Le dijo ella muy convencida.

-Pero si no las pruebas todas, no lo podrás saber. -Le respondió el niño un poco extrañado.

Después de un buen rato conversando sobre lo mismo, Mario llegó a la conclusión de que Sol era un poco testaruda porque no quería probar cosas nuevas, y que así nunca sabría lo que le gustaba de verdad.

Sol se puso a llorar, ella no quería tomarse la merienda pero tampoco quería decírselo a la mamá de Mario.

Mario, al ver a su amiga llorando se puso muy triste, así que decidió hacer algo.

-Vamos a hacer un trato Sol, si tú te atreves a probar la merienda, yo me la como por tí si no te gusta. -Le dijo el niño.

-¿De verdad harías eso por mi? -Le respondió ella.

-Claro, eres mi amiga, pero al menos quiero que lo intentes y la pruebes. Si no te gusta, yo me la comeré y no se lo diré a mi mamá, será nuestro secreto. -Le contestó Mario.

-¡Eres el mejor amigo del mundo! -Le dijo ella.

Hay algo que cada día debes hacer: frutas y verduras debes comer. También come carne o pescado y algún cereal…dejando las chuches para un día especial.

Entonces, con un poco de miedo pero armándose de valor, Sol agarró la tostada y le dió un bocado. Al momento se dió cuenta de que no sabía tan mal, es más, estaba bastante rica.

Después del primer bocado llegó el segundo. Mario la miraba asombrado, parecía que de verdad le estaba gustando.

Bocado tras bocado, Sol se terminó la tostada y ambos niños empezaron a reír. 

-¡Estaba muy bueno! -Dijo Sol.

-Ya sabía que te gustaría, porque es mi merienda favorita. -Le respondió Mario.

Ese día, Sol regresó a casa muy feliz porque se lo había pasado muy bien con su amigo Mario, pero no le contó a sus padres que había probado el aguacate y el tomate, tenía miedo de que le pusieran más fruta y verdura para comer cada día.

¿Qué es lo que te puede suceder, si frutas y verduras no quieres comer? Si frutas y verduras te niegas a probar, de tu barriguita te puedes enfermar.

Los días pasaban y Sol seguía sin probar frutas y verduras, poco a poco se fue quedando sin energía ni fuerzas para jugar, y le empezó a doler mucho la tripa.

Sol se estaba poniendo muy enferma por no comer sano, sus papás ya no sabían qué hacer, todos estaban muy tristes.

Sol dejó de ir al cole porque estaba muy malita, así que su amigo Mario decidió hacerle una visita.

Después de visitar a Sol, estuvo hablando con sus papás y le contaron que Sol debía comer más sano, pero no sabían cómo lograr que probase cosas nuevas.

Entonces, Mario recordó el día en el que Sol probó la tostada de aguacate y tomate en su casa, y se lo contó a sus papás. 

¡No se lo podían creer! Sol nunca había probado eso en casa, pero saberlo les dió un poquito de esperanza y se pusieron muy contentos.

De pronto, Mario tuvo una idea. Si Sol había probado algo nuevo en su casa, quizás podría hacerlo de nuevo. Así que decidió trazar un plan.

Cuando Sol se encontrase mejor, la invitaría a su casa a jugar y le pediría a su mamá que le preparase una merienda sana.

Hay algo que cada día debes hacer: frutas y verduras debes comer. También come carne o pescado y algún cereal…dejando las chuches para un día especial.

Pasaron los días y Sol ya estaba un poco mejor, así que sus padres le dieron permiso para ir a casa de Mario. Sol estaba muy contenta, pero no sabía que Mario tenía un super plan.

Después de jugar un buen rato, la mamá de Mario sacó la merienda. Esta vez se trataba de una macedonia de frutas con yogurt. 

Sol no pudo esconder su cara de nervios, pero Mario enseguida le propuso lo mismo que la vez anterior: ella debía probar la merienda y si no le gustaba él se la comería y guardaría el secreto.

Entonces, con un poco de miedo pero armándose de valor, Sol agarró la macedonia y le dió un bocado. Al momento se dió cuenta de que no sabía tan mal, es más, estaba bastante rica.

Después del primer bocado llegó el segundo. Mario la miraba asombrado, parecía que de verdad le estaba gustando.

Bocado tras bocado, Sol se terminó la macedonia y ambos niños empezaron a reír. 

Esta vez, ambos niños regresaron a casa muy felices, Sol estaba feliz por haber probado algo nuevo y Mario estaba feliz de ver los progresos de su gran amiga.

¿Qué es lo que te puede suceder, si frutas y verduras no quieres comer? Si frutas y verduras te niegas a probar, de tu barriguita te puedes enfermar.

Después de varias tardes jugando en casa de Mario, Sol había probado ya un montón de cosas nuevas, y sorprendentemente todas le habían gustado.

Entonces, Mario decidió invitarla a comer, así, su mamá le prepararía unas ricas verduras gratinadas al horno, que a Mario le encantaban.

Sol aceptó la invitación y sus papás le dieron permiso, pero no se dió cuenta de un pequeño detalle.

Cuando llegase la hora de la comida, Sol y Mario comerían con toda la familia, por lo que no podrían hacer su trato de cada día y Mario no podría comerse la comida si a Sol no le gustaba. ¡Aceptar la invitación había sido un error!

Sol estaba muy preocupada y decidió contárselo a Mario, que la tranquilizó mucho.

Los dos niños fueron a hablar con la mamá de Mario y le explicaron lo sucedido. La mamá de Mario decidió hacer un trato con Sol. Sol debería probar la comida y si no le gustaba, le prepararía otra cosa. 

Sol aceptó el trato, algo que en su casa se habría negado a hacer, pero estando en casa de Mario tenía más vergüenza.

Llegó la hora de la comida, la mesa estaba puesta y los niños se sentaron a comer.

Entonces, con un poco de miedo pero armándose de valor, Sol agarró el plato de verduras y le dió un bocado. Al momento se dió cuenta de que no sabía tan mal, es más, estaba bastante rico.

Después del primer bocado llegó el segundo. Mario la miraba asombrado, parecía que de verdad le estaba gustando.

Bocado tras bocado, Sol se terminó su plato de verduras y ambos niños empezaron a reír. 

Hay algo que cada día debes hacer: frutas y verduras debes comer. También come carne o pescado y algún cereal…dejando las chuches para un día especial.

Mario decidió hablar con Sol y le pidió que le contase a sus padres todo lo que había probado. Le explicó que ellos estarían muy orgullosos y se pondrían muy contentos, también que no le iban a obligar a comer verduras que no le gustasen, él lo sabía bien porque la mamá de Sol se lo había dicho.

Sol aceptó y le contó todo a sus papás, que ya sabían algo porque Mario se lo había ido contando. ¡Todos se pusieron muy contentos!

Ahora que Sol era más valiente y se atrevía a probar más comidas, empezó a comer cada día mejor. seguía habiendo comidas que no le gustaban, pero eso nos pasa a todos y sus papás estaban muy contentos por todos sus progresos.

Gracias a comer sano, Sol empezó a ponerse cada día más fuerte y sana y esos dolores de barriga dejaron de aparecer. ¿Y sabes por qué? ¡Todo fue por aprender a comer!

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