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importancia del ejercicio fisico en la infancia

Importancia del ejercicio físico en la infancia

La actividad física es algo muy importante y necesario a cualquier edad, pero… ¿Conoces realmente la importancia del ejercicio físico en la infancia? A lo largo de este post analizaremos distintos puntos para comprender por qué es tan importante el ejercicio físico en la infancia y por qué deberíamos preocuparnos un poco más de la actividad física que hacen nuestros peques. Además, al final del blog encontrarás un cuento para fomentar la actividad física en la infancia. ¿Nos acompañas?

Por qué es tan importante la actividad física en la infancia

La infancia es una etapa de crecimiento no solo físico, si no también neurológico e intelectual. La importancia del ejercicio físico en la infancia es innegable, ya que ofrece múltiples beneficios para el crecimiento en todos los sentidos.

Los niños y niñas deberían realizar al menos una hora de ejercicio físico diaria, de ser así, nos encontraremos con los siguientes beneficios:

  • El ejercicio físico de forma regular ayuda a reducir el riesgo de obesidad infantil y diabetes de tipo 2.

  • Fortalece el sistema inmunológico y el sistema cardiovascular, consiguiendo así reducir los resfriados, alergias y enfermedades.

  • Los músculos y huesos que están en crecimiento se verán fortalecidos.

  • Mejora la postura y el equilibrio, sobre todo en edades tempranas, lo cual le beneficiará a lo largo de toda su vida reduciendo problemas de espalda y articulaciones.

  • El corazón de los niños y niñas que hacen ejercicio físico diario estará más sano y fuerte.

  • El ejercicio físico también ayuda a reducir problemas como la ansiedad y depresión, que son más comunes en la infancia de lo que llegamos a pensar.

  • Mejora el sueño: el ejercicio físico diario ayuda a desgastar la energía necesaria para llegar a la noche y poder descansar mejor.

  • Mejora las habilidades sociales: practicar ejercicio físico en grupo ayuda a mejorar habilidades sociales como mayor empatía, trabajo en equipo, facilidad para hacer amigos, habilidades de liderazgo, etc.

importancia del deporte en la infancia

Si quieres que tu peque tenga un crecimiento adecuado y una infancia sana y feliz, procura que haga una hora de actividad física diaria. No es necesario que haga un deporte reglado: correr, jugar al escondite o a la pita, andar en bici, pasear, etc., son opciones igualmente válidas.

Uso excesivo de pantallas en la infancia y sedentarismo

Una de las causas más comunes del sedentarismo en la infancia es el uso excesivo de pantallas. Vivimos en un mundo lleno de tecnología y es muy difícil mantener a los peques al margen, por lo que nos terminamos olvidando de la importancia del ejercicio físico en la infancia.

¿Sabías que uno de cada tres niños menores de 3 años tiene TV en su habitación?

Hace más de 30 años que se conocen los efectos negativos de la televisión y otras pantallas en la infancia, pero seguimos usándolas cada vez más.

Hoy en día es muy difícil aislar a los niños de las nuevas tecnologías, la mayoría tienen en su casa uno o varios dispositivos tecnológicos a su alcance (televisión, tablet, videoconsolas, teléfonos móviles…) Pero, ¿conoces las consecuencias de su uso excesivo en la infancia?

  • La televisión y otras pantallas son un factor de riesgo para la seguridad psíquica de los niños.

  • Afectan a su desarrollo y capacidad de aprendizaje.

  • Su uso excesivo está asociado a diversas enfermedades como la obesidad infantil y la diabetes de tipo 2.

  • No solo por el sedentarismo que provoca directamente, si no porque indirectamente incita a los niños a consumir más comida basura debido a la publicidad. 

  • Fomenta la pasividad: esto implica menos desarrollo de la creatividad y menos interacción con otras personas.

  • Problemas de sueño: el uso excesivo de pantallas durante el día provoca dificultades para dormir y empeora la calidad del sueño.

  • Aumento de la agresividad: especialmente cuando no se supervisa el contenido que consumen los niños. Además, la exposición repetida a escenas de violencia desde la infancia temprana, les vuelve insensibles a ella.

Un estudio realizado por The Lancet Child and Adolescent Health, en el que se analizó el uso excesivo de pantallas en niños de 2 a 3 años mostró que:

  • Los niños dedicaban una media de 2.5h diarias delante de las pantallas.

  • El dispositivo más utilizado fue la televisión.

  • Los niños que habían usado pantallas durante 3 o más horas al día entre los 2 y 3 años, pasaban sentados 40 min más al día al cumplir los 5 años, con respecto a los que pasaban menos de 1h al día.

¿QUÉ DICE LA OMS?

La Organización Mundial de la Salud recomienda no usar ningún tipo de pantalla hasta los 2 años. Cero pantallas, ni un ratito.

Además advierte de los peligros de calmar a los bebés con el móvil, ya que así los bebés no aprenden a identificar y calmar sus emociones correctamente. A partir de esa edad y hasta los 5, cuanto menos mejor, nunca más de 1h diaria.

Debemos aumentar el tiempo de actividad física y reducir las pantallas. 

Álvaro Bilbao, neuropsicólogo, asegura que los menores de 6 años no deberían estar en contacto con dispositivos tecnológicos, por razones psicológicas, fisiológicas y de desarrollo que afectarán a su comportamiento.

La forma en la que se entrena al cerebro a edades tempranas ante una frustración, un esfuerzo o una recompensa condiciona su conducta futura y su posterior capacidad de atención y aprendizaje.

Algunos estudios muestran que una mayor exposición a las pantallas en los niños está asociada a problemas de autocontrol, déficit de atención, depresión infantil y fracaso escolar.

Especialistas británicos aconsejan los siguientes tiempos máximos de pantalla diarios según la edad:

  • De 0 a 3 años: nada

  • De 3 a 7 años: media hora

  • De 7 a 12 años: una hora

  • De 12 a 15 años: hora y media

  • Más de 15 años: dos horas 

Toca hacer ejercicio de reflexión, analizar cuánto tiempo le dedicamos a las pantallas y sobre todo qué tipo de contenidos consumen los más pequeños.

¿Qué hacer para evitar el sedentarismo por un uso excesivo de pantallas?

  • Retrasar la edad de inicio: cuanto más tarde le ofrezcamos pantallas a los niños, menor será la repercusión negativa en su salud y desarrollo, y nos será más fácil gestionar los tiempos de uso.

  • Limitar los tiempos de uso: el adulto es el que debe poner los horarios y limitar el tiempo de uso, así como controlar el contenido.

  • Evitar encender la televisión u otras pantallas durante las comidas. Aprovechemos ese ratito agradable en familia para conversar con nuestros hijos.

  • No usar pantallas en los dormitorios de los bebés o niños.

  • Predicar con el ejemplo: si los niños nos ven todo el día pegados al móvil, es normal que quieran lo mismo. Ellos aprenden por imitación. Sé el mejor ejemplo.

  • Salir más al campo, parque, etc. El contacto con la naturaleza durante la infancia es muy beneficioso para el desarrollo.

  • Juegos en familia: juega con los niños, pasa tiempo de calidad con ellos.

  • Implícalos en las labores domésticas: a los niños les gusta mucho ayudar, además así fomentamos su autonomía e independencia.

  • Fomentar la lectura: asegúrate de que tengan cuentos y libros a su alcance, cuéntales un cuento antes de dormir, creando así hábitos de lectura desde la infancia.

  • Dejar que se aburran: no es necesario que los niños estén siempre entretenidos. Al contrario, aburrirse es necesario y muy beneficioso, ya que fomentamos su creatividad y ayudamos a su desarrollo cognitivo.

  • Ir al cole en bici o caminando: el trayecto al cole puede ser parte del ejercicio físico diario en la infancia y además compartirás un rato agradable con tu peque.

  • Hacer excursiones los fines de semana: sabemos que es difícil encontrar tiempo, por eso es buena idea dedicar los fines de semana a hacer excursiones y compensar un poco la falta de ejercicio durante la semana.

  • Utilizar las pantallas con inteligencia: puedes fomentar la actividad física con las pantallas (a veces el enemigo puede ser un aliado) con juegos de deporte o con videos de baile, por ejemplo.

  • Hacer algún deporte como actividad extraescolar: seguro que a tu peque le gusta algún deporte, solo tienes que descubrir cual.

como evitar el sedentarismo en la infancia

Recuerda, menos pantallas y más tiempo de calidad, con juegos y ejercicio físico, los peques te lo agradecerán.

Consecuencias de la falta de ejercicio físico en la infancia

Todos sabemos la importancia del ejercicio físico en la infancia, pero muchas veces no somos conscientes de las consecuencias que tiene la falta de actividad física para los niños y niñas.

Cada vez es más habitual ver a un niño o niña frente a un televisor que jugando en el parque. En España los niños y niñas sobrepasan el tiempo recomendado diario de uso de pantallas y sin embargo muy pocos llegan al mínimo de actividad física diaria.

A continuación te contamos algunas de las consecuencias de la falta de ejercicio físico:

  • Obesidad: esta es la causa más obvia y principal, ya que la falta de actividad influye directamente en la forma física.

  • Problemas cardíacos: la falta de actividad física puede producir problemas cardíacos a medio y largo plazo.

  • Menor rendimiento escolar: cuando nos ejercitamos estamos oxigenando el cerebro. La falta de ejercicio produce falta de oxigenación en el cerebro, lo que repercute directamente en el rendimiento escolar.

  • Hipertensión arterial: es una de las enfermedades que pueden aparecer por la falta de actividad física en la infancia.

  • Envejecimiento prematuro: cuando no realizamos la suficiente actividad física envejecemos antes, en cambio si desde la infancia tenemos una buena actividad, viviremos más años.

  • Problemas para dormir: cuando existe una falta de actividad física se ve reflejada en las horas de sueño. Los peques descansan menos y peor.

  • Dolores de cabeza: la falta de ejercicio puede producir dolores de cabeza y también dolores musculares.

  • Colesterol y diabetes: la actividad física regular ayuda a reducir el colesterol, que puede aumentar si tu peque tiene un estilo de vida muy sedentario. También existe mayor riesgo de padecer diabetes si no se hace ejercicio.

  • Osteoporosis: la falta de ejercicio influye directamente en la pérdida de masa ósea, pudiendo producir enfermedades como la osteoporosis.

Ahora que ya conoces la importancia del ejercicio físico en la infancia, solo queda empezar a implementar hábitos saludables y de actividad poco a poco, tu peque tendrá una infancia más sana y feliz.

Cuento para fomentar la actividad física en la infancia

EL GRAN CAMBIO DE TIM

En un pequeño pueblo a las afueras de la ciudad de Bucapié vivían dos hermanos gemelos con su papá. Los hermanos, que tenían 8 años, se llamaban Tim y Tom.

Aunque eran físicamente idénticos, como dos gotas de agua, en realidad no se parecían mucho, ya que cada uno tenía gustos y aficiones diferentes.

A Tom le gustaba el fútbol y el baloncesto, en cambio Tim prefería pasarse la tarde leyendo o viendo la tele, lo de correr detrás de una pelota no le gustaba nada de nada, se aburría muy rápido.

Aunque Tim y Tom eran muy diferentes, los dos se querían mucho y se llevaban la mar de bien, como debe ser entre hermanos. 

En el cole, Tim y Tom tenían muchos amigos y casi siempre jugaban juntos en los recreos, pero Tim algunas veces se quedaba un poco solo. 

A los demás niños del cole les gustaba más jugar a la pelota, al pilla pilla, al escondite… que quedarse sentados en un banco leyendo o charlando como quería hacer siempre Tim. 

Un día, la profe Sara les estaba hablando sobre la importancia del ejercicio físico durante la infancia. Entonces, les explicó a todos los niños de la clase que es muy importante hacer ejercicio y deporte cada día, para así fortalecer los músculos y huesos para crecer sanos y fuertes. 

Todos lo entendieron a la perfección excepto Tim, que se rio diciendo que eso era mentira. Además, se propuso demostrarles a la profe y a sus amigos que no tenían razón, que no era necesario hacer deporte ni jugar para estar sano y fuerte.

Desde ese día, Tim dejó de jugar a cualquier juego en el que tuviese que correr, tampoco montaba en bici o en patinete porque quería demostrar que no pasaba nada si no haces ejercicio físico cada día.

Pasaron varias semanas y a Tim le empezaron a doler las rodillas y los brazos, pero no le dio mucha importancia, él pensaba que eso no era por no hacer ejercicio. 

Su papá le llevó al doctor para ver qué le pasaba. Después de varios exámenes, el doctor lo tenía claro: Tim tenía que hacer más deporte, correr, saltar y jugar, ya que sus músculos eran muy débiles para un niño de su edad, pero Tim se negó por completo y su papá se quedó muy preocupado.

Tom y sus amigos también empezaron a preocuparse por el comportamiento de su hermano, además, como ya no quería correr ni hacer deporte… ya nunca jugaban juntos, eso les ponía muy muy tristes. 

Todos los niños empezaron a pensar un plan para que Tim volviese a jugar con ellos y así conseguir que estuviese tan fuerte como lo estaban ellos gracias al deporte.

A Tim lo que más le gustaba además de los libros y videojuegos era ganar, siempre quería ser el ganador en todo. Todos se dieron cuenta rápidamente de que eso les podría ser muy útil porque se aproximaba un evento muy especial. 

Por el día del deporte en el cole se celebraba una gran competición con una ginkana de obstáculos, todos los niños y niñas del cole podían participar. Los amigos de Tim pensaron que sería genial que todos participasen, así que decidieron contarle a Tim que se iban a apuntar a la competición.

Como a Tim siempre le gustaba ganar, también decidió apuntarse, justo lo que sus amigos habían pensado que haría. ¡Era la ocasión perfecta para que Tim volviese a hacer deporte!

El día de la Ginkana llegó y todos los niños participaron, pero Tim quedó último en todo y se puso muy muy triste. Su hermano Tom fue enseguida a consolarle, explicándole que no importaba si ganaba o no, que lo importante era pasarlo bien, pero Tim seguía muy triste.

Entonces, Tim le contó a su hermano que nunca quería jugar al fútbol ni al baloncesto porque no se le daba bien y siempre perdía, pero él quería ganar alguna vez… o al menos marcar un gol.

Tom habló con los demás niños y niñas para contarles lo sucedido y entre todos decidieron trazar un plan: cada día, antes de empezar a jugar, le enseñarían a Tim algunos trucos para jugar mejor a los distintos deportes y juegos.

Cada niño tenía su propio truco o estrategia y todos estuvieron de acuerdo en compartir esos secretos con Tim, porque los amigos siempre te deben ayudar a mejorar.

Además, se dieron cuenta de que tampoco era justo jugar siempre a lo que ellos querían sin tener en cuenta los gustos de Tim, por lo que también decidieron jugar a otro tipo de cosas como juegos de mesa, ajedrez, leer libros, o simplemente charlar juntos sentados en un banco, así todos ganaban.

Con el paso de los días, Tim se fue poniendo cada vez más contento, ya que sus amigos se estaban esforzando mucho para que él aprendiese a jugar mejor a todos los juegos. Además, también estaban compartiendo mucho tiempo juntos disfrutando de las aficiones de Tim.

Al estar más contento, Tim se concentraba más y empezó a pasárselo bien jugando, corriendo o haciendo deporte gracias a los trucos de sus amigos. Poco a poco, con el paso de los días, los brazos y rodillas le dejaron de doler.

Al final, la profe tenía razón. Era necesario jugar, correr y saltar. Por fin, Tim entendió que si siempre estaba quieto, sus músculos y huesos se enfermarían, por lo que no crecería sano ni fuerte.

Tim decidió contarle a su papá todo lo que había sucedido, que antes no quería jugar porque no se le daba bien pero que, gracias a sus amigos y a su hermano, había descubierto que con un poco de ayuda y esfuerzo, podía hacerlo súper bien y divertirse mucho.

El papá de Tim y Tom se sintió muy orgulloso y decidió poner su granito de arena saliendo cada día a pasear con sus hijos. Con los paseos diarios descubrieron que cerca de casa había un montón de sitios maravillosos que nunca habían visto, ya que a veces es necesario salir a explorarlo todo para no perderse nada.

Desde entonces, los gemelos Tim y Tom son un poco más parecidos, ahora se parecen por fuera pero también por dentro, porque comparten sus aficiones y pasan más tiempo disfrutando juntos, jugando a la pelota, corriendo, saltando y leyendo miles de aventuras junto a todos sus amigos.

¡Y colorín colorado, con deporte y aventuras, este cuento se ha acabado!

¡Do it right, protect their future!

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